Machote episodio 30 – Coexistencia de buenos y malos eventos.

Eso de que los buenos y malos eventos deben coexistir para que cada uno adquiera su debida relevancia, me pareció por mucho, una frase que la gente se había repetido hasta hacerla popularmente aceptada. Sin embargo… otro adagio dice, nunca lo crees hasta que te pasa. Así que, ya se imaginan qué sigue, sí un relato de cómo lo viví…

Esta Semana Santa fue horrible para mí, no esperaba que lo fuese, pues, por primera vez, tenía la oportunidad de predicar en la iglesia, y estaba muy emocionada al respecto. Mi piel empezó a sufrir prurito, lo que coloquialmente llamamos: comezón. Como ésto normalmente sucede por cualquier cosa, no le tomé la debida importancia, hasta que su intensidad aumentó a tal grado de no poder trabajar, y las lesiones rojas en mi piel pasaron de ocupar mi cuello a esparcirse por el resto de mi cuerpo. 

La molestia fue tanto que mi hermana menor tomó la decisión de que yo fuese “hoy u hoy” al doctor. El médico general me diagnosticó con escabiosis, lo que se conoce como, sarna humana. Me sentí muy mal al respecto y a pesar de que cualquiera puede adquirirla independientemente de las diferencias en los hábitos de higiene… me sentí avergonzada. 

El malestar ya no solo fue físico, sino mental. 

Estuve con tratamiento por una semana y nada mejoró. El lunes fui a la dermatóloga, me aclaró que fui mal diagnosticada y me trató por lo que realmente es. Esa misma noche desapareció todo el malestar y después de ello pude “respirar”. 

Hoy, por la noche, me sentía un poco molesta porque me quedé dormida mientras veía el final de la película favorita de Megan y mía, Pixeles. La razón es que, no había terminado con mis pendientes, y ya era muy tarde: no me había cepillado, tenía que programar una entrada para que se publique a media noche, y no había cumplido la cuota de lectura de hoy. 

No sabía si levantarme o no de la cama, pero mi mente no me dejaba en paz así que lo hice, me levanté y fui a cepillarme. Mientras lo hacía, pensé… ¡Realmente ésto es vida! ¡Qué sería sin sentir la espina de estas engorrosas tareas! ¡Qué sería sin sentir el compromiso de cumplir con mis deudas! Ésto es vida señores y señoras, porque esa semana enferma con esa vil alergia, no me permitía hacer mucho más que sentirme miserable, y ahora puedo volver a hacer tanto aquello que me gusta como lo que no, y lo aprecio, realmente lo aprecio.

Suena: The Big Moon, una nueva banda de indie, que he integrado a mi lista de escucha y que es sólo de mujeres. 

El simple hecho de pensar que me puedo mover, y que puedo escribir, leer y escuchar música, mientras siento placer, es maravilloso. ¡Gracias Dios! 

Con amor,

Amparo Cribas.

P.D. ¡Quién diría que después de esa alergia se vino algo peor!

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