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¿Por qué dejé de dar explicaciones?

Existen muchas razones, por las cuáles dejé de dar explicaciones, y aunque escribir esta entrada parezca una paradoja, en realidad me place compartir ésto, para que tal vez alguien de ustedes también se libere.

Bien, aquí voy…

1. Porque existen situaciones incómodas que no son fáciles de explicar.

2. Porque explicar demanda tiempo (que puedo ocupar en algo que sí sea relevante).

3. Porque si quiero justificarme, pero a la persona con quien hablo no le agrado entonces todo lo que le diga será un lapso de tiempo que él o ella sólo ocupará para idear su argumento en contra de lo que digo.

4. Porque simple y sencillamente nadie es juez de nadie y somos autónomos para proceder con discernimiento, sin pedir aprobación o permiso(a menos de que sea mamá o papá, o alguna autoridad, jeje; ahí se merecen todas las explicaciones del mundo).

5. Porque puede que mientras expliques algo se te escape una de tus debilidades y posteriormente el receptor la use para destruirte ya sea porque nunca te apreció o porque en un momento se enojó y aprovechó que sabe eso para hacerte sentir mal (los seres humanos somos inconscientemente malvados).

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Cuando todo vaya mal

Cuando todo vaya mal, cierra los ojos, ora, confía, llora e imagina. Imagina que ahora que todo va mal tendrás la oportunidad de pensar en por qué va todo así.

Imagina que aún hay una salida para ese problema aterrador. Cuando todo vaya mal, suspira y da las gracias porque aunque todo vaya mal puede que después vaya bien, porque estás todavía viviendo.

Recuerda todo lo bueno que te ha sucedido, sí, cuando todo vaya mal. Recuerda la inesperada sonrisa de aquella persona que te vio llorando y no tuvo miedo, pero mostró sus dientes. Recuerda, aquella o aquel que dijo, qué bien se ve hoy. Recuerda el gracias que te dijo la mujer exigente, después de que habías trabajado tan duro. Recuerda, la persona que te abrió la puerta cuando venías tan cargado. 

Cuando todo vaya mal recuerda aquel sueño que dijiste que cumplirías y termina allí todo. Lucha por lo que quieres. Si no lo haces, todo seguirá yendo mal.

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Un mensaje para los Guerreros

lucha por

Amparo Cribas y Nancy Sabillón

Quiero que te digas lo siguiente a ti mismo (a):

No naciste para encajar.

Todo te ha dolido y continuará así, pero veras en medio del dolor un arcoiris;

el más vívido; el real; el tangible.

Nunca tendrás que volver a esconderte en la insípida caja café que quedó en el basurero.

Tú eres una realidad.

Tú eres un OUTCAST.

Tú eres, sos, serás siempre una aceleración.

Serás siempre aquello inevitable que la gente intentará aplazar vanamente.

Te quiero con toda mi alma y no te vas a desvanecer.

¡Muévete!

La belleza la podrán sentir todos los que quieran conocer la verdad.

Y tu esfuerzo imparable constituye esa estética,

ya si alguno quiere obviarla es cuestión de su ignorancia.

Tú eres quien eres.


Sé que a veces nos parece el camino difícil, no es una ilusión; así lo es.

Mas, como ayer dijo el Lic. Leonardo Pineda en JUSIVE ( Juventud Siglo Veintiuno; escuela de Liderazgo):

Existe el Reino de las Posibilidades.

¡A conquistarlo, guerreros!

Con amor, 

Amparo Cribas.