Da tu asiento y ayuda con su mochila

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Se encontraban tres filas de hombres sentados, entra una mujer cargando a su bebé, pasan tres minutos y ninguno se levanta. Le hago una seña y le doy el asiento.

Es increíble como ya no hay modales ni cortesía. Este mensaje no tiene por qué ser extenso, sencillamente, lo escribo porque debemos como buenos ciudadanos e incluso cristianos ayudarnos mutuamente cuando vamos en el transporte público. Quienes son hondureños entienden, a la perfección. Con gestos como ayudarle a a alguien con sus bolsas o con su mochila hacemos más que suficiente.

Pero hay más, puedes comprarle chocolates o galletas a quien va vendiendo, he visto gente de veinte años haciendo su mayor esfuerzo por llevar el pan de cada día. Y si piensas que no vas a consumir el producto, solo págalo y dile que lo venda. Son diez lempiras o veinte, que están dentro de tu presupuesto y equivalen al costo de una bebida que podrías ahorrarte al agua comprar.

También cuando hay ancianos hay que inmediatamente brindarles un lugar. Cualquier fractura que reciban a su edad les puede causar un daño a gran magnitud y la recuperación será muy dolorosa, contribuyamos a evitar uno de esos accidentes.

Puedes también ayudar a decirle a alguien que se siente cuando se desocupe un puesto, ya que a veces las personas van distraídas y quedan paradas por un largo tiempo solo por no estar pendientes.

¿De qué otras maneras podemos ayudar a nuestra comunidad en el transporte público? Espero tu opinión en los comentarios o tu testimonio, si eres de algún otro país. Si eres tímido puedes escribir directamente a mi correo:

nykollcribasc@gmail.com

  Con amor,

Amparo Cribas.