Incendio

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La casa se está incendiando.

El hogar se está quemando.

Los recuerdos se desvanecen

y algunos fragmentos borrosos permanecen.

Los bomberos llegan a tiempo e impuntuales.

Se acongoja el alma,

Se estremece el corazón…

Y algún día podré tal vez

volver a tener otro lecho sobre el cual descansar.

Interpretación

Después de la partida de papá, mi casa, mi hogar, es decir, mi alma, sufre. El dolor es como el que causaría el fuego, y las quemaduras me destruyen hasta poco dejar. La sensibilidad aumenta y todo parece una tormenta.

Quisiera decir que sé cómo volver a tener un descanso dentro de mí, pero eso todavía es una incógnita.

Dichosos los que lloran, porque serán consolados.

Mateo 5:4

Mi vida, y tu vida, aunque con heridas, sigue siendo una oportunidad.

¡Ámalo en Bruto!

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Esta ilustración fue hecha por el artista sampedrano, Luis Gonzáles, en exclusiva para hacer más vívidos los sentimientos que se plasman en este artículo. En Instagram: _.gonz 

Cuando una niña se acercaba a mí, para preguntarme si me gusta su look, le contesté:  está genial, aunque realmente no se veía así. Cualquiera me puede decir que miento.  Pero en realidad no lo hago, sencillamente me adelanto a los hechos. Y tengo una razón… verán: todos necesitamos un empujoncito al principio, necesitamos que crean en nosotros en lo que somos a futuro capaces de hacer.

Titulo esta nota “ámalo en bruto” porque lo que cada niño con un sueño, un joven con un anhelo, un adulto con un proyecto necesita, es: apoyo y no pesimismo.

Debo añadir en este segundo párrafo un: “ámate en bruto” porque a veces, “me incluyo”, detestamos los procesos, queremos todo de inmediato. Es gracioso, porque puedo esperar horas en una cafetería o banco, leyendo un libro, pero cuando estoy emprendiendo algo, no descanso hasta verlo terminado, porque me molesta ver pequeños progresos. Hice esa pausa, para enfatizar una de mis debilidades o fortalezas, ustedes llámenlo como quieran. Tal vez, alguien ahí es igual a mí.

En fin, “debemos” y digo “debemos”, (lo reitero a propósito), amar nuestros primeros pasitos, nuestros pequeños esfuerzos, nuestras pequeñas partes del rompecabezas como me lo recuerda, mi amigo, Luis Gonzáles, en sus hermosas ilustraciones. Quizás sea lo más difícil, ser nuestros propios patrocinadores, pero hay que empecinarnos en hacerlo, para crear una fuente inagotable de motivación cuando todo va empezando.

¿Saben? No me arrepiento de no haber despedazado el sueño de muchos. Recuerdo cuando le hice notar a un conocido como parecía un genio con tantas ideas magníficas y un año después terminó ganando una copiosa cantidad de dinero en un concurso de emprendimiento, también cuando felicité a una de mis amigas por su talento en el diseño y ahora tiene su propia empresa de zapatos.

Podría continuar relatando mis experiencias pero, ese es en esencia el mensaje que quiero dejarles, que por favor no sean tan duros al criticar los inicios de alguien en su viaje, recuerden que son meramente eso.

Algo puede crecer o desvanecerse con nuestras palabras. Así de valiosos somos los amigos.

Con amor al arte, y el arduo trabajo de todos,

Amparo Cribas.

Pueden escribirme en estos comentarios o enviarme un correo a nykollcribasc@gmail.com

Su opinión es  única y valiosa.

¡A perdonar!

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Sin duda alguna ser indulgentes es una de las cualidades humanas que más nos cuesta desarrollar. Estar enojados a veces puede considerarse como algo normal y justo, pero a la vez puede causar mucho sufrimiento, más aún cuando nos resentimos y somos rencorosos. En la carta del apóstol Pablo a los Efesios el versíulo veintiséis nos insta a olvidar rápido.

«Si se enojan, no pequen.» No dejen que el sol se ponga estando aún enojados,… (NVI)

Teniendo a un Dios que nos perdona una y otra vez la misma historia, lo mínimo que podemos hacer es ser más tolerantes entre sí. Perdonar es hermoso, y cancelar trabas es aún mejor; es olvidar, y quitar esas fatigas de nuestro camino. ¿Pero cómo puede ser esto posible? A través de la oración encontramos nuestra respuesta. Cuando oramos al Padre y le entregamos las pequeñas peleas del día, él nos llena con su espíritu misericordioso dispuesto a reiniciar, (sí, desde cero)  para que sea él quien rinda cuentas y no nosotros. Debemos darle el control, es decir confiar en que él obrará en la vida de nuestro prójimo conforme a su perfecta voluntad.

Cuando decidimos perdonar y olvidar las fallas de nuestros hermanos nos llenamos con libertad, con alegría, con gozo, y por supuesto con capacidad para amar sin límites así como Cristo siempre lo ha querido.

¡Construyamos paz! 

Con amor,

Amparo Cribas.

Sin dirección

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Ella es una flor que amó una sola vez

y al recibir desdén comprendió su valor.

Aquel mozo nunca a su vida volverá

y que ella vuelva a amar aún es una incertidumbre total.

Tiene miedo de amar,

pero miedo no es;

una paradoja…

tal vez.

Se ha convertido en una búsqueda incesable

ve los días, ellos pasan

y la persona indicada

de ella no sabe nada.

No sabe siquiera si debe ser el hombre ideal

o deba ella sus altas murallas bajar.

Esta búsqueda la ha hecho retornar al insano pensamiento

de aquel muchacho al que amó.

Ya no se pregunta si tal vez él la recuerda

sabe con certeza de que así no es

pero se pregunta qué fue lo que de él la cautivó

se pregunta qué fue y cree a medias que lo sabe.

Su libertad y su forma tan extraña de ver la vida

la atrapaba y no le mostraba salida.

Sus promesas sin miedo que no están cumpliendo;

fueron ilusiones no baratas las que le dio,

con su corazón en la mano lo proclamó

en ese momento él no sabía lo que quería

ella siempre lo supo

pero ahora no lo sabe.